La ley chilena se refiere a las cooperativas de trabajo, agrícolas, campesinas, pesqueras, de trabajo, y de servicios, entre otras.
La actual legislación no contempla una clasificación de las cooperativas, por lo que es posible que puedan combinar fines de diversas clases.
La única diferencia son las que tienen un objeto único, como las cooperativas de vivienda abiertas, las de ahorro y crédito y cualquier otra que establezca la ley.
La ley chilena se refiere a las cooperativas de trabajo, agrícolas, campesinas, pesqueras, de trabajo, y de servicios, dentro de las cuales distingue a su vez entre las escolares, de abastecimiento y distribución de energía eléctrica y de agua potable, de vivienda abierta y cerrada, ahorro y crédito, y de consumo.
Asimismo define a a las cooperativas de servicios como "las que tengan por objeto distribuir los bienes y proporcionar servicios de toda índole, preferentemente a sus socios, con el propósito de mejorar sus condiciones ambientales y económicas y de satisfacer sus necesidades familiares, sociales, ocupacionales o culturales."
Pese a lo anterior, las personas pueden crear otros tipos de Cooperativas, según sean sus intereses y necesidades.
Finalmente se debe notar que desde el punto de vista de la doctrina, las cooperativas se agrupan en tres grandes tipos:
- Cooperativas de socios productores, a quienes la cooperativa provee de bienes y servicios de utilidad para su actividad o profesión;
- Cooperativas de trabajo o de trabajadores, que pertenece a los trabajadores de la cooperativa, quienes explotan la empresa con el propósito de procurarse un empleo, y
- Cooperativas de consumidores, que pertenece a socios consumidores, a quienes provee bienes y servicios diversos, para su uso personal.